febrero 10, 2013

Preferir tu estancia

 

I

Para poder probarte en silencio

Requiero la aprobación de tu silueta

En donde algún ansioso poeta

Anidó vestigios de sus ruinas

II

Y tenerte con los ojos mirando al cielo

En suave éxtasis delirante

En donde la prosa de tu amante

No es más que una canción de despedida

III

Invierte el sabor de tus aromas

Mientras la cofradía de tus dientes

Imita a blancas palomas

Que son memorias perdidas

 En las trincheras de tus frentes

IV

Verás que tus muslos son oro molido

Y alfaguara que el destino apenas toca

Porque la suavidad que emana de tu boca

Me sirve como pretexto de mi herida

V

En vida eres cambiante

En muerte deliras porque quieres

Moribunda eres

Suave magnitud de mis entrañas

VI

Que nadie te azuce con premura

Para enamorarse entre tu vientre

Y que las tinturas de tu fuerte

Aguanten tormentas inaplazables

VII

La bordadura de tus labios

Cae serena en mi mano cansada

Y a pesar de todos los sabios

Eres mi soledad desnuda conquistada

VIII

Y si consigo delinear tus trazos

Podrías morirte en mi abrazo

Que augura en algún tiempo remoto

Que el alboroto de mi idolatría

Vino de un poema mutilado

IX

Las alas de tu aliento devienen sacras en mi oído

El sonido de tu figura

Es una colección alucinante

De perfecciones incesantes

En donde solamente tu talante

Se complementa con fervor enfebrecido

X

Serás el himno que guíe mi bandera

Y aunque te parezca larga la espera

Recuerda que el amor aguanta

Al tiempo, pruebas y barrancas.

Guillermo Fajardo. @bosh_89

Estudiante de Derecho en el ITAM

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