febrero 1, 2013

Florence Cassez y el discurso de los derechos

 

“Los derechos, cuando no se controlan por la consideración moral adecuada, inspiran un <individualismo egoísta> que amenaza la cohesión social y comunitaria. Esta es la razón por la que los derechos deben estar públicamente ligados a las responsabilidades”.

Pavlos Eleftheriadis

Florence Cassez es una francesa quien llegó a vivir a México en 2003. Fue capturada por la hoy extinta Agencia Federal de Investigación (AFI) en el año 2005, dentro de la administración del Presidente Fox(2000-2006). Tras su captura, Genaro García Luna, quien entonces dirigía dicha institución, engañó a los medios de comunicación invitándoles a cubrir un “operativo” en donde capturarían a miembros de la banda de secuestradores “Los Zodiaco”.

El líder de la banda era identificado como Israel Vallarta y, su pareja sentimental, supuestamente, la francesa Florence Cassez. El supuesto operativo al que los medios de comunicación fueron invitados, en realidad era un montaje ficticio orquestado por García Luna. La francesa había sido detenida desde el día anterior, corrompiendo el debido proceso y la obligación internacional de notificar al consulado francés que - al ser ella francesa - las autoridades debían respetar, en apego a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares.

El montaje de la supuesta captura fue visto en televisión nacional, en vivo y a todo color. De inmediato la presunción de culpabilidad permeó a la opinión pública, sin dejar de lado que existieron distintas víctimas quienes reconocieron a Cassez como parte de la banda que los había secuestrado, cuyo testimonio rindieron en su momento en el juicio de acusación a Florence, así como la declaración de otro miembro del crimen organizado quien señaló a “la francesa” como parte de la banda de secuestradores.

Con una captura hecha con las patas, el juicio se llevó a cabo. Luego de haber sido confirmada su sentencia de condena a prisión en la segunda instancia, y de haber sido confirmada su condena una vez más en el juicio de Amparo (equivalente a la Tutela), el abogado logró obtener una revisión de esta última sentencia de amparo por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la cual procede en circunstancias técnicas muy específicas.

Para entonces el caso había ya escalado muchísimo. Pasó de ser un juicio penal en contra de una extranjera, a un conflicto diplomático entre México y Francia. En esos tiempos, Nicolas Sarkosy en una visita oficial por México, acudió al Senado y demandó – no precisamente de buena gana – la repatriación de Cassez para que cumpliera su sentencia en Francia. El entonces Presidente Calderón fue firme: enfrentará a la justicia mexicana, con sus tiempos y sus penas, en México.

Este miércoles, a 7 años de la captura de Cassez, la segunda sala de la Corte mexicana resolvió dicho recurso súper-excepcional: la revisión del Amparo. Otorgó el Amparo a la francesa y ordenó su liberación inmediata, en virtud de la violación de sus derechos procesales fundamentales. El argumento se puede explicar de la siguiente manera: sin el respeto a la forma objetiva para conocer la culpabilidad de la acusada – el debido proceso – los jueces debían presumir su inocencia. Uno de los ministros (jueces) de la sala insistió en el “efecto corruptor” que el montaje mediático había tenido sobre el juicio entero.

Mientras Florence exigía sus derechos en dicha revisión del Amparo, las víctimas de la banda de secuestradores – que no fueron pocas – demandaban con igual rigor el respeto de sus derechos y, por lo tanto, la permanencia de una persona que identificaban como responsable de sus tragedias. Derechos y más derechos.

No se trata aquí de eximir o atribuir culpabilidad a la francesa. Ni de otorgarle la razón a las víctimas en la defensa de sus derechos. Ni tampoco de negarle a Cassez los derechos procesales que constitucionalmente debieron haberle respetado en su captura y acusación.

Frente a un caso verdaderamente vergonzoso – una captura terrible, un montaje ridículo, un problema diplomático, unas víctimas legítimamente exigiendo justicia -, entre los derechos de unos y los derechos de otra, de lo que se debió haber tratado y estuvo constantemente ausente de la narrativa del problema, es de las responsabilidades.

Producto de un “individualismo egoísta”, estamos mal acostumbrados a construir la narrativa de los derechos olvidando el prerrequisito para su existencia: la responsabilidad. Desde primer semestre en la carrera – aunque se limite al ámbito privado del derecho – se habla del balance necesario entre derecho y obligación o responsabilidad. Pero en la medida en que la abogacía avanza, el derecho público y omnipotente llega, y el egoísmo individualista asecha, las responsabilidades se olvidan y terminamos en una batalla egoísta de derechos interminable.

¿Quién pagará ante la injusticia? ¿quién es responsable de este desastre? Pues, o las víctimas tienen razón en alegar la culpabilidad de Cassez, o Cassez pasó 7 años encarcelada por algo que no cometió. O bien, fue Cassez culpable, pero fue la torpeza policiaca y la impericia de la acusación las que provocaron la imposibilidad de contar con un medio objetivo para llegar al conocimiento de su culpabilidad.

Algunos hablaron de que este era el Caso Miranda en la jurisprudencia mexicana. Solamente que el famoso caso estadounidense se trató de la acusación de un trabajador común y corriente, cuyo debido proceso había sido violado por el estado de Arizona al detenerlo. Qué vergüenza que, en nuestro caso, el debido proceso encuentre su defensa heroica – coincidentemente-  ante una acusada extranjera, cuyo presidente se postró a demandarlo ante el Senado.

 

Juan Pedro Fernández Cueto. @JuanPedroFC

Escuela Libre de Derecho.

Comenta esta entrada

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>