noviembre 7, 2012

El recuento de una reelección anunciada

El fin de un largo proceso.

Hoy es 7 de noviembre de 2012 y por fin dejamos atrás las elecciones en Estados Unidos, y digo “por fin” ya que esta contienda, con su récord de miles de millones de dólares invertidos, trajo consigo un tsunami de información. Los que nos interesamos en el tema nos vimos rodeados, inundados, por una cantidad exuberante de información de todo tipo, a veces pagada y otras no. Me cuesta trabajo imaginar la pesadilla por la que los ciudadanos de estados clave como Ohio o Florida tuvieron que pasar en los últimos meses; ataques, mentiras, opiniones, súplicas y declaraciones en todos los tonos y por todas las vías posibles las veinticuatro horas del día.

Finalmente el Presidente demócrata Barack Obama resultó vencedor sobre su oponente republicano Mitt Romney, hecho que sorprendió a muchos partidarios del exgobernador de Massachusetts, que sin pensarlo dos veces se dejaron llevar por las dogmáticas proyecciones hechas por líderes de opinión y medios ultraconservadores como FOX News. A otros no nos pareció tan sorprendente el triunfo del ex-senador por Illinois, ya que los análisis estadísticos formulados por expertos como Nate Silver (@fivethirtyeight), colaborador de The New York Times, señalaban que el presidente sería reelecto con un 83% de probabilidad (cifra que llegó al 90% un día antes de la elección). Cabe recalcar que Silver predijo correctamente el resultado de cada uno de los 50 estados y adelantó que Obama no perdería el voto popular, tal y como sucedió. La percepción de una contienda cerrada no sólo es culpa de FOX News, sino de la mayoría de los medios, para quienes es más redituable la narrativa de una carrera apretada.

Si bien la victoria del demócrata y de su vicepresidente Joe Biden no fue tan apabullante como hace cuatro años, sí fue lo suficientemente contundente, al menos en el voto colegiado donde Barack Obama sólo perdió 2 estados en los cuales había ganado en 2004, Indiana y Carolina del Norte, considerados tradicionalmente republicanos. El voto popular, por otro lado, lo volvió a ganar el presidente aunque en una proporción mucho menor, algo que se ve reflejado en la distribución de los escaños en la Cámara de Representantes, dominada por el Partido Republicano. Esta pérdida en el voto popular se debe en gran parte al estado de la economía estadounidense, que si bien ha ido en recuperación de la crisis de 2008, presenta todavía tasas de desempleo altas y un déficit público considerable. Por otro lado, Mitt Romney y su partido no supieron entender el cambio demográfico por el que ha atravesado Estados Unidos en los últimos años, el tamaño y participación de grupos considerados como minorías ha crecido; los jóvenes, las mujeres, los inmigrantes latinos y asiáticos, la población afroamericana y otros grupos fuera del estereotipo del norteamericano promedio no fueron tomados en serio por la campaña de Mitt Romney y Paul Ryan, lo que finalmente contribuyó a llevarlos a la derrota. También es destacable el desempeño de Barack Obama en zonas urbanas, al perder sólo un par de las ciudades más grandes.

 

¿Qué sigue?

En los siguientes dos años veremos qué tanto la mayoría republicana en la cámara baja y su líder John Boehner están dispuestos a alejarse de un conservadurismo radical para destrabar el Congreso y trabajar con el Presidente Obama para sacar adelante temas importantes en la agenda del recién reelegido demócrata. Es indiscutible que debe de haber una reforma fiscal que refuerce a la clase media y obligue a los más ricos a aportar más pues así lo han manifestado la mayoría de los norteamericanos. Otra reforma inevitable es la migratoria, tema de suma importancia para México y sobre el cual la población norteamericana también se ha pronunciado a favor de la integración. También empezaremos a ver el verdadero rendimiento de la reforma al sistema de salud conocida como Obamacare, la cual ha salido victoriosa de varios embates.

Personalmente espero ver resultados del desempeño de Obama en términos militares, ámbito en el que tiene dos importantes tareas: El cierre definitivo de la prisión militar de Guantánamo y el fin de la guerra en Afganistán. También espero que se empiece a regular la venta y uso de armas de alto calibre y su relación con el crimen organizado pues incidentes como la operación ‘Rápido y Furioso’ y los tiroteos de los últimos años en algunos estados de la Unión Americana siguen ensombreciendo el primer término de la administración de Obama en materia de seguridad. Aunque sinceramente, la regulación de las armas se antoja muy improbable.

Finalmente espero ver un Partido Republicano más dinámico con la mira puesta en 2016, un partido que se adapte a los cambios que se están dando en Estados Unidos, demográficamente hablando. Un partido republicano que se aleje de grupos radicales como el Tea Party, cuya visión religiosamente dogmática sólo contribuye al rezago del partido y algunos casos del país entero, por ejemplo en materia educativa. Un partido que acepte la realidad en cuanto a derechos civiles y libertades sociales se refiere; en estas elecciones incrementó en tres el número de estados que permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo (Washington, Maryland y Maine), incrementó en dos el número de entidades donde se permite el uso medicinal de la marihuana (Montana y Massachusetts) y por primera vez dos estados (Colorado y Washington) permitirán y regularán el uso recreativo de dicha droga. Un partido que reconozca que el cambio climático es una realidad y que requiere de acciones para evitar catástrofes. Es tiempo de que personalidades republicanas como Chris Christie o Marco Rubio asuman el liderazgo del partido y lo traigan de lleno al Siglo XXI. No pido que el Partido Republicano se vuelva liberal, simplemente que ejerzan un conservadurismo basado en la realidad, pues al final del día, la radicalización de algunas facciones fue lo que llevó a Mitt Romney a contradecirse sobre tantos temas durante las elecciones internas y generales, pues no era suficientemente conservador para unos ni suficientemente moderado para otros. Dichas contradicciones sólo provocaron una cierta desconfianza en el electorado.

En fin, una campaña más y un segundo periodo para el cuadragésimo cuarto presidente de los Estados Unidos de América.

 

José Jasso. @jassirri
Ciencia Política, ITAM

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