octubre 21, 2012

Calaverita colateral al soldado Felipín

¿De dónde se saca el cempasúchil si no hay motivo?

¿Y de un ser grisáceo, cómo se habla para ser festivo?

Soldado Felipín, a veces pensamos que eres invisible,

Porque tu enérgico golpeteo ya no es creíble,

Cuando vemos a la huesuda entre muertos apilados,

Contándolos, con mortal esfuerzo, de dos en dos,

A esos masacrados por tus ángeles exterminadores,

Desdichadas tragedias guiadas por etílicos redentores.

La Catrina ronda los pasillos de tu palacio,

Tú, Felipillo, le has abierto buen espacio,

Porque a la vida misma te muestras reacio.

Algún amigo tendrás que te guíe después,

Porque hoy a ti mismo te erigiste juez,

Sin pensar que quizá todo está al revés.

Aquel extraño enemigo suma uno más al trágico setenta,

En realidad, tantos van, que hace rato se perdió la cuenta,

Entre anónimas víctimas colaterales,

Y tus berrinches de resultados fatales.

Van a perseguirte trozos de muerte y vida desperdigados,

Por más que vayas y te ocultes en extranjeros estados,

Genaro siga rodando sus novelas,

Y la vida continúe reducida a esquelas.

Ve sabiendo que en México no hay hombre o mujer que sobre,

Y quizá, la sarcástica huesuda a precio de gastritis te la cobre.

 

Calaverita gráfica por Adrián Ibarra Lugo @argoviii. Estudiante de Diseño y Comunicación Visual en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM.

Calaverita literaria por Juan Salazar Rebolledo @donjuanesh. Estudiante de Historia en la UNAM.  

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