octubre 15, 2012

El desencanto de la incertidumbre

 

TOM:

                    Summer… we don’t have to label

                    what we’re doing. I just… I need -

         

 SUMMER:

                    I know -

         

  TOM:

                    Consistency. I need to know you

                    won’t wake up tomorrow and feel a

                    different way.

         

   SUMMER:

                    I can’t promise you that. Nobody

                    can. Anyone who does is a liar.

         

          A beat.

         

    SUMMER:

                    I can only tell you how I feel

                    right now… or I can show you.

                                                                                                   500 DAYS OF SUMMER

Scott Neustadter & Michael H. Weber1

Los hombres somos complejos (o tal vez demasiado simples). A veces somos profundos partidarios de la abrumadora certidumbre, queremos tenerlo todo bajo control, nos aterra pensar lo que sería de nuestras vidas si perdiéramos lo que estamos viviendo, sintiendo. Hay épocas, en cambio, en las que la incertidumbre es nuestra mejor amiga, creyentes de que todo es pasajero, podemos disfrutar por algún tiempo el vivir sin certeza alguna.

Nuestra tibieza, ir y venir entre lo absoluto y relativo puede asemejarse a las sociedades, y como su servidor es hecho en México, no puedo evitar analizar (con base en mis excursiones a los sentimientos de finitud e infinitud) el deambular de nuestro hermoso y desgarrado país entre certidumbre e incertidumbre.

En México pasamos varias décadas con una certidumbre apabullante, administrados por un partido hegemónico que disponía del control del Estado, donde prácticamente no existía distinción entre Ejecutivo y Legislativo; la voluntad del primero era doctrina revelada para el segundo y el orden de las cosas se desenvolvía con la certeza de que unos cuantos decidían los grandes asuntos que afectarían la vida de millones.

Paulatinamente comenzaron a existir destellos de incertidumbre, en ocasiones propiciada por el mismo sistema para legitimar un juego democrático que diera cabida a la pluralidad de pensamiento, siempre sin que este significara mayor reto. Cuando se presentaba un actor político que despertara al sistema una pizca de incertidumbre sobre cuál sería su siguiente acto, simplemente era erradicado del mapa; los estudiantes del 68 generaban incertidumbre, los desaparecidos de la guerra sucia también.

Poco a poco la certidumbre se fue haciendo menos deseable para los mexicanos; teníamos ganas de que nacieran nuestros hijos y pudiéramos decir que tal vez ellos ya no estarían destinados a votar por el PRI. Algunos podrán afirmar que fue por decisión de las élites, otros opinarán que por  presión ciudadana, pero en un momento nos despertamos con la incertidumbre de no saber si Alfredo del Mazo vencería a Cuauhtémoc Cárdenas, peor (o mejor) aún, con la única certeza de no saber si la izquierda mexicana sería capaz de gobernar de manera aceptable la Ciudad de México.

Para el año 2000 sucedió algo paradójico, teníamos certidumbre de incertidumbre. México había decidido que ya no quería un Presidente priista, pero no tenía la más remota idea de cómo se desenvolvería un político de oposición al mando del Ejecutivo. La noche del 2 de julio podíamos gritar con todas nuestras fuerzas en el Ángel de la Independencia a Vicente Fox: ¡No nos falles! ¡No nos falles! Pero ése fervor no garantizaba nada, no daba certidumbre al mañana.

En el año 2006 alcanzamos el otro extremo, institucionalizamos la incertidumbre y no la pudimos controlar. No sabíamos lo que era ser depositarios de nuestro destino, acostumbrados a un Estado que administraba la generalidad de la vida, salimos de la caverna para encontrarnos múltiples situaciones que alguien más manejaba por nosotros.

En mi opinión, la decisión de Felipe Calderón de combatir al narcotráfico es una expresión que, a la par que tuvo como objetivo dotar de certidumbre (militarista) a su gobierno, sin proponérselo instauró un régimen de incertidumbre en gran parte del país.

De pronto una violencia que creíamos ajena pasó a ser completamente nuestra.

¿Podemos jactarnos de vivir en democracia cuando al designar candidatos a presidentes municipales en varios estados del país, desconocemos cuántos renunciarán a su candidatura por presiones de los criminales, o simplemente serán asesinados? ¿No es un tanto hipócrita tener gobernadores que se jactan de proteger y gobernar sus entidades cuando el poder real lo ejercen los capos? ¿Qué importa vivir en democracia si la mayor aspiración que un joven tiene es ser desempleado, sicario, o acribillado? ¿Son completamente infundados los cuestionamientos presentes puesto que no son generalizados?

Considero que hoy en México estamos intoxicados de incertidumbre y hambrientos de certidumbre, por eso el ganador de la elección presidencial es Enrique Peña Nieto, el candidato que no nos pidió transformar juntos la vida pública o salir a las calles a imponer una democracia verdadera; mucho menos nos propuso ser o hacer algo “diferente” a lo que venimos haciendo, únicamente nos solicitó que le confiáramos el destino de México.

Así como entre dos seres no se tiene garantizado el dormir sediento de certeza y amanecer sin desear incertidumbre, así considero que México ha deambulado entre añorar ser libre para ahora temer el resultado de su libertad. México tiene miedo.

El PRI regresa porque estamos hartos de realidades y queremos volver a las promesas.

En democracia (como en la vida), certidumbre e incertidumbre tienen las mismas posibilidades de ganar, todo depende de las circunstancias.

1 http://www.imsdb.com/scripts/500-Days-of-Summer.html

Rodolfo Castellanos @rudotron

Estudiante de Ciencia Política en el ITAM.

4 comentarios a “El desencanto de la incertidumbre”


  1. Felipe Rafael Sánchez Hernández

    mi querido rudy tienes razón al exponer los puntos sobre la certidumbre he incertidumbre, sin embago este juego no es simplemente a nivel nacional sino a nivel global. El imperio del mundo (Estados Unidos) se maneja con los mismos parametros que la democracia mexicana, con la excepción de que saben guardar o “apendejar” a sus ciudadanos de todas las indiscreciones que comete su gobierno. Y así nos podemos seguir con Francia, España, Italia, Alemania, China, Japón o el país que más te guste.
    El juego que juega todo ciudadano es el de hacerce wuey ante su gobierno, esto como bien dices le da una certeza, pero en el momento en el que cuestiona esa certeza o salimos como a veces se dice de “nuestra zona de confort” es ahí donde la realidad nos pega directamente y nos tenemos que hacer responsables. Sin embargo a un nivel real nadie quiere esa responsabilidad.
    Y estás son las razones por las cuales el Principe del señor Nicolas Maquiavelo sigue vigente, pues el error o acierto más grande de la sociedad contemporanea es dejarle sus problemas a otros y no hacerce responsables.

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  2. Nangucé

    Creo que también muchas veces la incertidumbre puede también venir acompañada de frustración, y aun que la incertidumbre puede sanar al mismo tiempo es torturarte, como dices, creo que el la gente de este pueblo prefiere ser gobernado por la pareja del cuento de hadas mexicano y sentirse parte de esa ilusión que nos consume, pagamos, pagaremos y seguimos pagando ese precio tan caro, de no enseñarle a las personas a soñar y concretar sus sueños,¿te imaginas, que a lo largo de tu vida solo tengas el aprendizaje del fracaso?, me refiero a ver como tus padres hicieron todo lo que tenían que hacer para salir adelante y ver que eso no basta?…saber que no todo fue suficiente, y mas aun tu esforzarte, ser honesto, virtuoso ciudadano y ver que todo sigue igual que incluso estas pero,entonces es cuando se cae en la desesperación, y llegamos a lo que conocemos como delincuencia, porque el crimen organizado, eso es a parte.

    Pienso también en todas las personas que hicimos lo que nos tocaba en estas elecciones, votar por el candidato que no nos afectaría tanto, entre lo malo el mejor, difundir el porque no del PRI y sin embargo, que darte con la impotencia de que arriba hay alguien mas incompetente, corrupto, pero que tiene poder y que ese simple hecho de poder, no te permita crecer, ni a ti, ni a tu país, porque vivimos en un país donde al pueblo no le importa su pueblo, porque por eso se vendió el voto.

    Lo que voy a mencionar es un tema aparte, referente a las elecciones, pero lo de la reforma laboral, ¿quien no ha escuchado en la calle “¿y porque te preocupas, si tu vas a estar bien?”, o “es que como son pobres, ni modo eso escogieron”, casi, casi como la película de Disney las Locuras del Emperador ” Eso Debiste pensar antes de nacer en la pobreza…”, la gente no piensa a mayor escala no se da cuenta que si las personas no tienen un buen trabajo para cubrir necesidades básicas para su familia o ellos mismos, conseguirán dinero como sepan, en el menor de los caso que pongan un puesto ambulante de lo que sea ( si es de comida ayuda a la dieta del estudiante y se agradece ),pero que tal las personas que les gusta el dinero facil, la delincuencia el crimen organizado, porque como dicen ” Si yo estoy ganando un montón de dinero, ¿a mi que me va a importar que este mal, o si afecto a alguien mientras yo este bien?”… es una realidad, no lo justifico pero este tipo de cosas que no piensan los empresarios, ni el gobierno ayudan a que el país de caiga en todos los aspectos.

    Digo, tal vez no dije nada tal vez si o no, pero eso es en lo que me hace pensar lo que acabo de leer.

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  3. Bárbara

    Muy buen artículo… Pero hoy en que parte del mundo hay certeza? Creo qué incertidumbre es igual a oportunidad y certeza es igual a poder…. Sólo hay que tomar las ventajas de cada uno.

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  4. Paco Bahena Galeana

    Todos quieren certidumbre
    La transición de estos ultimos 12 años. a mi parecer, quedo a deber. No pienso enumerar aqui los errores de la administración panista. Creo que a grandes rasgos todos tenemos una idea. Me entristece vivir en un país donde el gobierno se ha empeñado en consolidar los poderes fácticos ( Monopolios, Sindicatos, etc), dejando de lado una de sus funciones mas elementales, darle seguridad a sus habitantes. Yo, en su tiempo un gran simpatizante del panismo, me lleve una gran decepción. Decidido a aportar, a buscar otro camino, a encontrar mejores respuestas, me uní a Morena. Ingenuo y romántico al principio, intenté aportar, cambiar, decidir y mejorar. Sin embargo, las practicas que corroen el sistema político mexicano no discriminan partidos. La izquierda no es la excepción. El presenciar de primera mano injusticias y deshonestidades fue lo que me hizo sentar los pies en la tierra. Decepcionado, deje de creer en los partidos.

    Tal vez suene arrogante o pretencioso, pero creo que mis compatriotas experimentan sentimientos no muy diferentes a los míos. Apatía, decepción. El mexicano ya no sabe para donde voltear. No cree en nada, no hay esperanza.
    Por lo tanto, aplica la de “Mas vale malo por conocido, que bueno por conocer”. Por eso hay PRI.

    Sin embargo, es preciso recuperar el impetu. Es preciso que el ciudadano se involucre directamente en los problemas que nos conciernen a todos. Un despertar de conciencia general, un llamado a la congruencia. Si los partidos políticos no sirven, hay que formar otro. Hay que INVOLUCRARSE. Solo entonces, se puede generar esperanza.

    De otra manera. Seguiremos como estamos, apáticos.

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