octubre 2, 2012

#136Ilusiones

“Muchas veces pienso si no depositamos demasiadas esperanzas en constituciones, leyes y tribunales. Son falsas esperanzas; créanme, son falsas esperanzas. La libertad reside en los corazones de los hombres y las mujeres; cuando muere allí, ninguna constitución, ninguna ley, ningún tribunal puede salvarla”.

Learned Hand, The spirit of liberty.

 

Artículo 1. (…) Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad. En consecuencia, el Estado deberá prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos, en los términos que establezca la ley. … (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos)

 

Artículo 49. El Supremo Poder de la Federación se divide para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. … (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos)

 

Y judicial, y judicial, y judicial….

En estos últimos meses hemos estado muy atentos a las constancias de mayoría que se han entregado a los ya candidatos electos, después de los varios juicios de impugnación y demás resoluciones a las impugnaciones presentadas ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF, vulgarmente “Trife”), integrante del Poder Judicial de la Federación, en especial del Ejecutivo Federal y alguno que otro legislador y ejecutivo local o municipal que intentó comprar un tanto de votos o por alguna otra razón que pudiera certificarse con una fe de hechos.

Pero poca atención ponemos al tercer “Poder” que, como prescribe nuestra querida, obsoleta e impositiva Constitución forma parte de aquellos que llevan el timón del amado barco donde vivimos. Y para la elección de los altos jerarcas integrantes de este cuerpo poderoso se decide entre el Ejecutivo y Legislativo.

El último día de noviembre cesarán las funciones de dos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, máximo órgano del Poder Judicial, y la postulación de las ternas de las que obtendremos a nuestro nuevos “Arcángeles de la Justicia” (ministros) corresponderá ya al nuevo Presidente, o bien, al que está por salir. Será todo un misterio y todo un lío el decidir quién de los dos será el que las postule, ¿Será la última de las decisiones de Felipe Calderón o la primera de Enrique Peña?, pues por ambos lados se escuchan nombres de candidatos a ocupar tan deseado cargo.

Para esto, en el nuevo periodo de sesiones que ya ha iniciado en el Congreso debe tener a miles de cabilderos ya de uno u otro candidato, convenciendo a los legisladores para que se inclinen a favor de alguno, a cambio de los mejores beneficios para ellos o bien, como recordatorio de favores y deudas que se tengan (ya ven cómo son).

Más allá de este divertido juego de negociaciones en las curúles y escaños, lo que los nuevos aspirantes a ministro deben estar pensando es de qué manera van a resolver  los nuevos retos que el Poder Judicial tiene pendientes. Y que son, entre otras cosas, la nueva “Reforma Garantista” aprobada el año pasado, en la cual nuestra Constitución pasaría a convertirse en una especie de maravilla para todos nosotros, ya que todo aquello que esté en contra de brindarnos la mayor protección y garantía de nuestros Derechos Humanos, se entenderá derogado y ya no sólo tendremos los que la Constitución nos otorgue, sino que nos reconoce todos los que se puedan clasificar como tales (¿A poco no es una maravilla?)….

Tendrán los nuevos servidores públicos que hacer una eliminación masiva de todas aquellas leyes y/o disposiciones que no nos garantizan nuestros derechos o aquellas que puedan parecer un obstáculo a la consecución de los mismos.

Esto va a traer para el próximo sexenio grandes cambios en el ambiente político, jurídico y sobre todo social a nuestro país; ya que si en realidad nuestra autoridades se vuelven “garantistas”, el país comenzará a marchar de manera diferente, podremos decir que nos encontramos en un progreso y crecimiento como sociedad, porque los servidores públicos se verán obligados a garantizarnos todo aquello que sea considerado como Derecho Humano y a brindarnos las garantías para su protección. Así pues, el Estado se convertirá en un protector y, en algunos casos proveedor que vele por el bien de su gente y por la plena satisfacción de sus derechos.

Sería maravilloso tener un avance de esta naturaleza, poder referirnos al poder ya no como un obstáculo y una pesadilla  que sólo impide que nuestra vida pueda fluir en paz, que las empresas puedan crecer como quisieran, que la gente se sienta segura al caminar por las calles… con esta reforma, el país sin duda sería otro. Ya que el cambio tendrá que verse reflejado en todas las áreas de nuestra vida cotidiana.

Por lo tanto, el reto que tienen por delante nuestros próximos servidores públicos en general, pero sobre todo los candidatos a Ministro y los que ya lo son es de suma trascendencia pues, de lograrse el efecto positivo para estas nuevas disposiciones entraríamos a una siguiente etapa política en la historia de nuestro país.

Pedro Alejandro Cárdenas @paxcardenas

Estudiante en la Escuela Libre de Derecho.

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