agosto 18, 2012

El cinismo del Calderonato y la ingenuidad de Javier Sicilia

En una mesa de diálogo que sostuve alguna tarde entre enero y mayo de 2012, un joven militante del PAN, refiriéndose a los diálogos entre el Poder Ejecutivo y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, expresaba que Felipe Calderón y la administración que dirige han sido los únicos funcionarios públicos que se han atrevido a dar la cara a la ciudadanía por las consecuencias de sus políticas públicas (a mi parecer, estrategias de guerra).

Otro joven que se encontraba en dicho diálogo mostró inmediatamente su inconformidad con el comentario panista, argumentando que eso no era una muestra de valentía o sensibilidad, sino la máxima expresión del cinismo de una administración marcada por la muerte, sordera y arrogancia.

Meses después, en un café de la colonia Condesa en la fantástica (comparada con muchas ciudades del país cooptadas por el crimen) Ciudad de México, le pregunté a un amigo periodista qué tan alto considera que es nuestro desconocimiento sobre la realidad de lo que está pasando en México en el marco de la guerra fallida contra las drogas.

Me invitó a hacer una cadena de especulaciones partiendo de una pregunta, ¿por qué los criminales tienden a arrojar a la vista de todos los restos desmembrados de sus rivales? Mi respuesta fue que lo hacen para demostrar superioridad sobre sus enemigos, a la par que intimidan a la población para perpetuar un estado de psicosis social que les beneficia. Posteriormente me preguntó lo siguiente: ¿entonces quiénes tienen incentivos para esconder los cadáveres y/o restos de sus rivales?

La conclusión fue que, en las décadas por venir, serán cotidianos (más que en la actualidad) los descubrimientos de fosas comunes, camposantos donde yacen no únicamente criminales, sino miles de inocentes, bajas colaterales que les tocó la mala suerte de estar en el lugar equivocado al momento de la limpia social.

Lo antes mencionado son meras especulaciones, impresiones y anécdotas de un simple estudiante de Ciencia Política, pero considero que ayudan a entender el actuar de Felipe Calderón al decretar la edificación de un memorial a las víctimas de la violencia sin tomar en cuenta la opinión de las propias víctimas incómodas que lo encararon, incluso para después perecer (tal es el caso de Nepomuceno Moreno).

Calderón es un cínico por pretender edificar un memorial sin nombre alguno, sabe que si hubiera decidido iniciar la recolección de todos los nombres de los caídos en este Holocausto, probablemente su juicio político fuese más que una nota fugaz en los medios de comunicación como sucede hoy en día. Sicilia, por el contrario, fue demasiado ingenuo al intentar sensibilizar al referente de los gobiernos “humanistas” del PAN.

Incluso viviendo en un mundo de justicia histórica donde se estuviera edificando nuestro muro del Holocausto, su conclusión tendría que posponerse indefinidamente, dado que cada día habría que agregar más nombres, más dolor, más sangre, más desesperanza.

La realidad es que Felipe Calderón sigue comandando un país en ruinas, Sicilia sigue buscando despertar los corazones de propios y extraños, la guerra sigue, la muerte también; pero las presentes líneas no las escribí en honor al cinismo del político, ni de la perpetuación de la guerra, sino en honor al poeta y su ingenuo sueño de alcanzar la paz.

Rodolfo Castellanos. @rudotron

Estudiante de Ciencia Política, ITAM.

2 comentarios a “El cinismo del Calderonato y la ingenuidad de Javier Sicilia”


  1. Víctor

    Como siempre, entiendo la preocupación por todas esas personas, sin embargo me queda siempre la pregunta “¿Por qué no hay un odio social contra los delincuentes?”, seguramente por miedo y todo ese odio lo depositamos en las autoridades, que sí están para servirnos y todo lo demás, pero ¿en dónde queda la responsabilidad de la sociedad?, ¿en donde quedan todas esas personas que hacen de la corrupción su deporte?, ¿Acaso vinieron de Marte?, no verdad, están en nuestra sociedad y hasta que no queramos voltearnos y mentarles la madre, no importa quien venga y que haga, nada cambiará

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