agosto 16, 2012

131 alumnos de la Ibero responden

Habíamos sido vilipendiados por los poderes fácticos. Habíamos sido víctimas de una sucia estrategia que el poder reproduce con soltura desde siempre; pero que nosotros estudiantes de la ibero, de clase media, citadinos y centrados en el estudio nunca sufrimos en carne propia. Nuestro honor estaba en juego y había que responder.

Monitoreaba los medios después de las protestas ese 11 de mayo y mi encabronamiento crecía. En Twitter empezaban a levantarse voces de opinólogos de cepa priísta, que criticaban duramente a los alumnos que nos expresamos ese día tanto cara a cara con el candidato como a través de las redes sociales. Algunos medios no sabían qué creer de la noticia –misma que incluso algunos alumnos de la Ibero seguíamos sin procesar–; ¿niños y niñas ibero protestando, pintando mantas, gritando consignas? ¿Qué no se supone que los chicos de escuela privada son indolentes a los problemas del país y su única meta en la vida es trabajar en una multinacional?

Con la brújula de los prejuicios nacionales desorientada, aquellos que se guían por los intereses políticos por encima de la dignidad dispararon a  mansalva; ese viernes 11 de mayo, escuché en el noticiero de López Dóriga, que se transmite por Radio Fórmula, a José Carreño Carlón –académico muy querido en el departamento de Comunicación de la UIA– decir en entrevista que quienes habían protestado era gente externa y, que si acaso eran alumnos, fueron entrenados fuera de la universidad, por sus profesionales técnicas atenquistas.  A mí nadie me entrenó para nada.

R., una chica que participó en la organización de la protesta de algunos estudiantes de Comunicación se vio bajo el fuego mediático cuando un diario local del norte la acusó de trabajar para MORENA; de no ser estudiante y de estar infiltrada en la escuela. Ella subió a Twitter su foto sosteniendo su credencial para comprobar que sí era estudiante. De inmediato más gente de la escuela reprodujo su propia versión de la foto y en un par de horas, mi Time Line hervía en caras, en miradas directas y profundas, en números de cuenta y credenciales.

Eso debía ser un video.

El sábado vi a Ana Rolón por la mañana. Le planteé la idea de hacer un video y me secundó. Hicimos el evento en Facebook llamado “Video por la verdad” y comenzamos a invitar a todos los conocidos de la Ibero que teníamos. Invitábamos a grabarse a sí mismo diciendo su nombre y su número de cuenta.

Dejamos el evento corriendo y fuimos a desayunar al mercado de San Ángel. Nos perdimos un rato en el museo del exconvento del Carmen. Caminamos por los callejones. Para el sábado en la noche había no más de 30 videos. Estuve a punto de cerrar la convocatoria pero Mariana y Polet, dos compañeras que conocía desde primer semestre, me convencieron de que llegarían por lo menos 100 videos: que debíamos esperar.

El domingo fue diferente; los videos no se detuvieron en todo el día. Ana y yo contactamos con Omar Chávez, que se comprometió con el proyecto y sumó su ayuda. Comenzamos a editar los videos que nos llegaban, en tres partes. Cuando estuvieron listas, las juntamos y para las 5 de la mañana dejé subiendo el video en YouTube.

Ese mismo domingo conocí por teléfono a Sandra Patargo, una de las organizadoras de las protestas de estudiantes de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales que apoyaba la idea del video y que operaba para tener más participantes. A partir de ese día y hasta el día de la elección, fue la persona con la que más hablé; mucho más de lo que he hablado con nadie en la vida. Para el lunes, muchos estudiantes que no enviaron su video manifestaron su desacuerdo. La hora del video se fue posponiendo poco a poco y de repente era medio día. Sandra negociaba conmigo “hay que publicarlo pero bueno, si tienes miedo, hay que poner una votación en el grupo. Si no lo publicas, todos nos vamos a decepcionar”. Sin embargo estuve a punto de no publicar el video por esas quejas, pero Ana Rolón me regañó: “Rodrigo, hicimos un compromiso con estas 131 personas de utilizar sus datos para decir algo, para darles voz. No podemos echarnos para atrás, porque estaríamos abusando de toda su confianza. No estoy de acuerdo con tu moderación. Quienes te mandaron el video saben a lo que se abstienen, y el enojo es mucho más grande que el miedo”. Tenía razón. Apreté la cara y dí clic en “Publicar”.

Media hora después, Ana me decía: “Güey, 131 alumnos de la ibero es Trending Topic”. “Carajo… Ana… ¿Qué acabamos de hacer?”, contesté.

 

Rodrigo Serrano

Estudiante de Comunicación en la Ibero y miembro de la asamblea Más de 131 del movimiento #Yosoy132

3 comentarios a “131 alumnos de la Ibero responden”


  1. Ramon

    Primero. Exageras con eso de que “fueron vilipendiados”. De plano tienen la piel delgada, pues resulta que se consideran inmunes a la critica. Ustedes pueden insultar y acusar de asesino a EPN, pero no se les puede ni tocar con el petalo de una rosa, porque entonces son “vilipendiados por los poderes fácticos”.

    Segundo. Los estudiantes de la Ibero no son clase media. Son clase alta, aunque coman en el mercado de San Angel. Si ves la distribución de ingreso en México y las colegiaturas que se pagan en la Ibero y comparas, te darías cuenta de lo rico que se tiene que ser para poder costear una educación ahí. Aun teniendo media beca, la clase media no puede pagar 100 mil pesos al año para mandar uno de sus hijos a la Ibero. Los estudiantes de la Ibero están en el 1% de los más ricos del pais. Checa la distribución de ingreso, que no te pase lo que a Ernesto Cordero. Seguramente crees que alguien que gana entre 50 mil y 100 mil pesos mensuales es “clase media”.

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  2. David

    Mis respetos para los 131, no es poca cosa lo que hicieron. Y si los guiaba el enojo, ese tipo de enojo de no soportar las mentiras y los abusos, ese es el enojo que requiere México para cambiar. @Ramon, No me parece malo que sean (o que no lo sean) del 1% de los más ricos del país, el ejemplo que dieron y los pantalones que necesitaron para hacerlo los pone en otro porcentaje aún más pequeño, el de aquellos mexicanos que están logrando un cambio, que no se aguantan con “esa piel tan gruesa” tanta mentira, tanta injusticia, tanto crimen, tanta corrupción, tanto entreguismo. Felicidades Rodrigo. Ante semejante ejemplo lo que nos queda a los mexicanos que si tenemos pantalones y que tenemos la piel delgada es decir, YO SOY 132.

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