agosto 16, 2012

Del Sentimiento #YoSoy132 y la Agonía del Movimiento

Advertencia: El siguiente texto es la mezcla de un montón de incoherencias, contradicciones y verborrea escrita. Además está muy largo, 4 cuartillas carta en letra 12. Se sugiere como fondo musical Fake Plastic Tree o Violet Hill (la versión de “dancing politicians” si se escucha desde Youtube) para su lectura, Por otro lado, este texto no pretende hablar a nombre de ningún movimiento o asociación. O tal vez sí.

Muchos no lo entienden. A veces, ni nosotros mismos. Los medios, los políticos y mucha gente, acostumbrados a otros tipos de estructuras y organizaciones, exigen uniformidad y una sola dirección. Quieren algo más digerible y entrevistable. ¿Quiénes son? ¿Qué quieren? ¿No se suponía que los jóvenes estaban metidos en su propio mundo, ajeno e indiferente ante todo y todos? ¿No que eran la generación de los ninis? ¿La generación Zoé? ¿De dónde salieron ustedes? Siempre estuvimos allí, sólo que no nos habíamos encontrado. Años y años con una inquietud en el corazón, de observar un mundo muy distinto al que ven otros y sentir la nostalgia e incomprensión que eso conlleva. Años de ver en muy pocas almas la misma espinita clavada: la de vivir cómodamente mientras otros, iguales a mí, no corren con la misma suerte.

Muchos de nosotros no tenemos de que quejarnos, vivimos bien y con privilegios que una inmensa mayoría apenas imagina. Simplemente, tenemos la posibilidad de estudiar. No nos engañemos, no es un despertar a la realidad como aseveran muchos (¿qué es, realmente, lo real?); es un darse cuenta de lo dormidos que estábamos.

Poéticamente, podemos decir, junto a Calderón de la Barca, que al fin de cuentas la vida es sueño; y más trágicamente aún, que somos seres hechos de la misma madera de los sueños, como diría el buen Shakespeare. Sueño que sueña. La misión es la misma que la sentencia unamuniana cuando se dice que “a las catorce obras de misericordia que se nos enseñó en el Catecismo de la doctrina cristiana, habría que añadir a las veces una más, y es el de despertar al dormido. A las veces por lo menos, y desde luego cuando el dormido duerme al borde de una sima, el despertarle es mucho más misericordioso que enterrarle después de muerto, pues dejemos que los muertos entierren a sus muertos1. Es decir, queremos despertar a otros dormidos como nosotros (¡algunos con el sueño muy pesado!) desde el ensueño mismo, antes de que la vida, que es sueño, “se narco acabe”, como dice Rodolfo Castellanos (http://metanoiamx.com/2011/08/22/%c2%a1a-vivir-que-la-vida-se-va-a-narco-acabar/ ). “¡Triste misión!” dirán algunos. Con razón nos acusan de contradictorios. ¡Mejor pónganse a estudiar!

Nunca se ha tratado de cambiar algo hacia fuera. No salimos a las calles a cambiar a los políticos y los oligarcas, salimos a demostrarnos que estamos vivos, que nos movemos. Encontramos nuestra voz y la estamos usando para gritar, exigir y emocionarnos. Nos dimos cuenta, tratando de cambiar a un país, que ya nos habíamos cambiado a nosotros mismos. ¿Ven? ¡Pura contradicción y egoísmo! ¿Tratar de cambiarse por dentro cambiando el mundo exterior? ¿De qué sirven sus dichosos cambios personales si no cambian nada concretamente, si no logran nada en la realidad? ¡Contradicción!

¿Contradicción? Tal vez. Seguramente. Bueno, sí. Pero, ¿qué esperaban? Vivimos en un país que nos dice a los estudiantes “¡pónganse a estudiar!” cuando sólo hay lugar en la UNAM por cada 10 que quieren ingresar en ella y se desdeña a los que exigen un lugar para estudiar; un país que nos dice “¡pónganse a trabajar!” cuando el salario mínimo es de aproximadamente sesenta pesos y la gasolina y el precio de casi todos los productos sube y sube cada mes; un país que hasta nos dice ¡hagan algo productivo, siembren árboles, recojan basura! cuando se le entregan reservas ecológicas y áreas protegidas a empresas extranjeras para que las exploten y contaminen sin medida; un país que se queja de nosotros diciendo “¿creen que cambian algo quejándose por Twitter?” (¡¡¡usando también Twitter!!!) creyendo que las redes sociales no tienen ningún impacto y que de seguir así, no cambiaremos a México; un país que hasta nos dice “¡revoltosos violentos!” cuando por todos lados, todos los días, aparecen degollados y balaceados.

¡Por supuesto que somos contradictorios! ¿Qué esperan de algo que surgió de un sentimiento? Porque, mucho más que una estructura, organización o institución, el #YoSoy132 es, antes que todo, un sentimiento. Y este sentimiento se llama así por casualidad, por una cuestión simplemente histórica. ¡Le piden razones a un sentimiento! ¿Quiénes son los contradictorios ahora? Un sentimiento es resultado directo de estar vivo y todo lo racional es antivital y la vida es irracional, antirracional. (¡Y hay quienes quieren entender, con la razón, un sentimiento!) Los jóvenes de esta época estamos siendo lo que representamos: vida, sentimiento, alegría y rebeldía. Está en nuestra biología. ¿Cómo explicar que durante toda una década no hubiese un estallido de protestas estudiantiles como las que se viven actualmente? Porque es genético, algo que se salta una generación. Algo cíclico. Muchos sentimos un llamado cuando todo esto comenzó, como si fuese algo que estuviésemos esperando de hace tiempo.

¿En qué consiste este sentimiento? El mismo nombre lo dice ¿no? Todos somos solidarios con los 131 estudiantes de la Ibero que aparecen en el famoso video. Surge, pues, de la solidaridad, una manifestación de algo mucho más grande: la compasión. El sentimiento #YoSoy132 es compasivo, es decir, que padece junto al que padece, que comparte una pasión común. Hace suyas las penas ajenas, no sólo siente lástima. Ya lo dijimos, muchos de nosotros vivimos una vida privilegiada (digo, el #YoSoy132 surgió en la Ibero, el ITAM, la Anáhuac y otras universidades privadas), pero eso no quiere decir que seamos indiferentes ante el dolor y la barbarie que viven otros a diario. Nos horroriza y entristece el alma las injusticias diarias e impunes hechas a hombres, mujeres y niños y nos indigna y enoja el comportamiento prepotente, inhumano e impositivo de políticos y medios masivos que sólo consiguen agravar o mantener los problemas. Es gracioso observar, por ejemplo, que con el asunto de la acampada en el IFE que decía ser #132 y que no fue avalada en las asambleas, los medios entendieran que había desorganización y disidencias en el movimiento, mientras nosotros entendíamos que no sólo los estudiantes éramos los que estábamos protestando; que el #YoSoy132 iba más allá de los estudiantes. Este sentimiento está muy por encima de los que van a las asambleas universitarias; es un sentimiento, tanto de los jóvenes que se reúnen para visitar asilos de ancianos desde hace años, como de los que protestan contra empresas con prácticas ilegales desde hace unos meses, como de los que hacen un mural o una canción en contra de algún político. Es un sentimiento común a los que no somos ajenos a la existencia de otros y queremos un mundo que se preocupe, por lo menos un poquito, de todos los que habitan en él.

Tristemente este sentimiento no se ha contagiado a la mayoría, incluso dentro de las mismas universidades. Mucha gente tiene ya implementados en el cerebro sus “¿para qué sirve hacer algo?” o sus “no puedes cambiar nada” ante cualquier cuestionamiento, como si la pasividad lograra cosas más concretas. Muchos otros no fueron más allá de no votar por Peña Nieto, como si todo se redujera simplemente un tema electoral más y la democracia se tratara de un trámite que se hace cada 3 ó 6 años. Otros sintieron que el movimiento ya se había corrompido o desvirtuado, cuando el movimiento no llevaba ni una semana de haberse creado o porque se unieron a él otras voces, como si las acciones de uno mismo dependen de las acciones de los demás o de la moda. Algunos se quejan de los inconvenientes que provocan las marchas (aunque van al Ángel a celebrar medallas de oro), creyendo que es lo único que se hace, y después creen que el movimiento se extinguió al dejar de verlo en las calles. Otros critican la contradicción en los discursos o la falta de liderazgos concretos, como si el Internet, uno de los responsables de la creación de este sentimiento, no funcionara de esa manera. Otros hablan de que el mundo no se cambia con acciones grandes, sino con pequeños cambios como reciclar o respetar las señales de transito, como si eso no estuviera implícito en nuestros idearios o como si no se pudiese intentar un cambio tanto en lo grande como en lo pequeño. Nos dicen: ¡no saben nada y creen saberlo todo! como si no nos presentáramos como estudiantes, es decir, aprendices, que estudian en el día, protestan por la tarde y van a echar la chela por la noche. “¡Incoherentes! ¡Ustedes se pueden quejar y hacer su desmadre porque sus papás los mantienen!” Como si no representáramos también la voz de nuestros padres, abuelos y hermanos o como si muchos de nosotros no trabajáramos. “¡Se quejan del gobierno porque son intocables, porque el gobierno se metería en broncas si algo les pasa, pero ya los quiero ver protestando contra el narco!” Como si los gobiernos, sobre todo los estatales y municipales, no estuvieran tomando medidas represivas contra todo lo que huela a protesta, como si nuestra lucha no fuera también contra la violencia del tráfico de drogas. “¡Autoritarios! ¡Quieren imponer una agenda, cuando es la ciudadanía la que debe decidirla!” Como si no fuésemos tan ciudadanos como cualquiera, como si las televisoras no impusieran sus intrascendentes contenidos. “¡Pero si ya fueron absorbidos por otros movimientos!” Como si todas nuestras acciones dependiesen de López Obrador, como Morena, o de Javier Sicilia, como el MPJD, o como si en todas nuestras agendas estuviese que regresara el SME. Como si solidarizarse, es decir, sentir compasión por otras causas fuese intolerable. “¡Contradictorios! ¡Los ternuritas, cuyo contexto social es producto y resultado del neoliberalismo, manifestándose contra él con sus iPads y cámaras digitales!” Ante tantas y tantas cosas en contra o indiferentes, el Movimiento #YoSoy132 vive en agonía.

Agonía, αγωνία, quiere decir lucha. Agoniza el que vive luchando contra la vida misma. Y contra la muerte. (…) La vida es lucha, y la solidaridad para la vida es lucha y se hace en la lucha.2 El movimiento #YoSoy132 lucha contra todo lo que no sea movimiento. Del latín motus-us: agitación, sacudida; movimiento del espiritú, de las emociones, sentimientos, pasiones y pensamientos. Está contra lo indiferente, lo apático y lo aparente. Es un movimiento que está contra el inamovible e inconmovible viejo priísmo en la política mexicana, que tiene una larga historia de sangre y autoritarismo y sigue impregnado en el “Nuevo” PRI, el “Diferente” PAN y en el “Cambio Verdadero” perredista. Un movimiento en contra de los crímenes culturales y la desinformación de empresas como Televisa y TV Azteca, que fungen como jefes de la vida nacional (¡hasta ponen presidentes!, dirían algunos) y convirtiendo poco a poco parodias sociales, como “la Nacaranda” y criaturas similares, en modelos a seguir. Lucha para que la gente exija una educación que no esté secuestrada por sindicatos y líderes corruptos. Celebra los logros en las Olimpiadas de los jóvenes como ellos, pero lucha contra la absurda idea de un país instantáneamente distinto, más democrático y mejor a raíz de un partido de fútbol, unas competencias de clavados, una pelea y la excelente puntería de dos chicas. Lucha contra los jóvenes envejecidos, que no marchan y son cráteres y characters; y celebra a los que siempre han tenido alma joven. Lucha contra los “México siempre ha sido así, nunca cambiará” y los “No se puede hacer nada”. Lucha contra la muerte en un país moribundo y lucha con muchos frentes y muchas caras, como en los inspiradores videos que salían continuamente en los primeros días de su nacimiento. El movimiento, como sentimiento, son miles de voces, que en su poca uniformidad encuentra su fuerza. Está dentro de los que piensan que sólo hay que cambiar ciertas cosas del sistema, hasta  en los que piensan que todo el sistema está podrido. Está dentro los de las escuelas públicas y privadas. Está en los #Másde131 de la Ibero, el admirable y criticable #Yosoy132ITAM junto al siempre grillo y al pie del cañón #Yosoy132UNAM (¡Otra contradicción! El ITAM lanzando ¡Goyas! ante la falta de una porra propia. ¿Cuándo se iba a ver eso? “Al sistema le duele mucho cuando los fresas se rebelan” dice otra frase de Rodolfo Castellanos, estudiante del ITAM.), el #Yosoy132 de la UAM, del TEC, de la Salle, UACM; en fin, en el #Yosoy132 de cada universidad y cada estado de la república. Lo sienten desde los artistas, pasando por los médicos y hasta los contadores. En él están los asambleístas que pasan hasta 12 horas sentados discutiendo y votando (papel poco apreciado y a veces criticado, pero francamente admirable y, muchas veces, necesario) y los que hacen sus propias protestas y propuestas sin preguntar a nadie. Están tanto los que creen que ir al Corona Capital es pecado y traición, y los que irán gustosos de oír sus bandas favoritas, pero creando así algo que a muchos les cuesta trabajo hacer: el diálogo y la discusión de ideas entre dos sectores que piensan distinto. Los hay cristianos#132, budistas#132 y ateos#132. El sentimiento #YoSoy132 no sólo es estudiantil, también lo sienten trabajadores, oficinistas, amas de casa y periodistas. Están, incluso, los que con sus palabras dicen “Yo no soy 132” y con sus acciones llevan a mover conciencias.  Y empieza a surgir un arte #Yosoy132 y una literatura #Yosoy132 y una filosofía #Yosoy132. Cine, política, investigación, música, sociología, pintura, comunicología, y hasta biología, arquitectura e ingeniería #Yosoy132; es decir una generación de jóvenes estudiantes que llevarán sus conocimientos y sus profesiones hacia el objetivo (¿o subjetivo?) de crear una realidad, que es sueño, un poco más justa y menos violenta, más conciente y menos mediocre. Caminamos con la idea de que cambiándonos podemos cambiar el mundo. Queremos ser la vida en un país en una guerra que lleva más de 60000 muertos. Como lo dice el genial poema de Sandra Barba “Posibilidades Mexicanas” (ya citado por allí en este texto), preferimos un mundo de redes sociales que mudos enredados en nudos, preferimos sumarnos a la marcha que sumarnos a otras cifras. Prefiero ser más uno que uno más. Prefiero la marcha a la misa de muertos. Porque siempre prefiero marchar que marcharme, prefiero Internet y su intento. Entendemos que el hombre es un fin, no un medio. Entendemos que los hombres no se deben sacrificar en aras de una idea, como lo son las ideas de Nación, Estado, Economía, Movimiento, Progreso o Humanidad, que, como ideas, son inmortales y no sufren, aman o sangran; sino que el que debe recibir los frutos de estas ideas es cada uno de los hombres, estos que nacen, ríen, andan, viven, mueren y, sobre todo, aman.

De pronto nos encontramos marchando uno junto a otro, rompiendo paradigmas sociales y clasistas. Luchando contra un destino individual y colectivo que una realidad nos tenía reservado. Nos encontramos con que igual y no pasamos a la historia como indiferentes y apáticos. Igual y ya no pasamos como la generación de jóvenes que no cambió nada.

La lucha sigue…

 

Adrián Ibarra Lugo.

Estudiante de la licenciatura en Diseño y Comunicación Visual en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM.

 

1Miguel de Unamuno, Del Sentimiento Trágico de la Vida, México, Porrúa, 2004.

2Miguel de Unamuno, La Agonía del Cristianismo, México, Porrúa, 2004.

14 comentarios a “Del Sentimiento #YoSoy132 y la Agonía del Movimiento”


  1. Lucía

    Yo me pregunto dónde estuvieron todos estos jóvenes cuando surge el MPJD? En dónde estaba este “sentimiento” de solidaridad y compasión cuando salieron las víctimas de la guerra de Calderón a pedir justicia y exigir que aparecieran sus hijos? Dónde estaban cuando pasó el indignante incendio de la Guardería ABC, el News Divine, el Casino Royale? Dices que los mueve la compasión, te pregunto por qué la lucha por la dignidad humana les pareció relevante hasta este momento?

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    • Erika

      ¿Cómo sabes que no estuvimos en cada evento que mencionas? ¿Dónde estuviste tú? Basta de recriminar, la unión hace la fuerza, “No te rindas, por favor no cedas… porque esta es la hora y el mejor momento” -Mario Benedetti. PAZ.

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  2. OMTL

    Definitivamente una de las mejores justificaciones, razones de por qué somos 132, gracias por darle palabras a algo que muchos queremos decir, pero no sabemos cómo. Seguiremos en la lucha en México o en el extranjero…. esto aun no se termina.

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  3. marisol perez prado

    Estoy conmovida y ocupada en parecer que entiendo lo que escribes, pero ahora se que no debo entenderlo, debo sentirlo, por que lo que escribes es algo muy sentido, y por eso cada vez que tenga dudas de lo que fue, es y será el #132 lo leeré para que me quede bien claro que lo que hago al ser parte de #132 es lo correcto, y debí hacerlo en mi generacion estudiantil, y por eso, por no haberlo hecho, una disculpa, a todos Ustedes que ahora salen con valor…

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  4. Carlos Valle

    Tal y como lo escribiera yo en mi editorial en la revista de la que soy Editor (http://sotavento.com.mx/a-todos-y-cada-uno-de-los-lectores-de-sotavento/)”Los medios electrónicos hoy por hoy son un vehículo poderoso, abierto y difícilmente censurable. Son, lo mismo que las palabras que han tomado los jóvenes en las universidades y en las preparatorias, una de las más eficientes herramientas con que contamos los ciudadanos de éste país para seguir de cerca lo que ocurra con esta iniciativa a la que todos ellos han dado vida y que ahora conocemos como el movimiento #YoSoy132″. Lo que aquí se muestra es sin duda, algo que mucha falta hacía a todos. Una razón para despertar del letargo en el que vivimos todos. Te felicito por lo que has hecho en esta nota. Saludos.

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  5. Georgina Mora

    Gracias por tus palabras, yo soy madre, trabajadora, soñadora 132 y no dejaré de serlo….gracias

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  6. Yoyomera

    HOla, vivo en Barcelona, soy mexicana y he seguido todo el proceso del moviento desde internet.
    he llorado muchas veces, ya no sé cuantas, hace mucho que perdi la cuenta, he llorado de todo… de emoción, de entusiasmo, de frustración, de coraje, pero sobre todo creo que he llorado por saber que es un movimiento plural y transversal que llena de aliento los pulmones para seguir respirando… respirando el anhelo de un mejor lugar, un mejor lugar que hemos empezado a construir! y sí somos muchos pero seremos más!

    P.D. me encantó lo que escribiste!

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  7. Paola

    El amor a Nuestro debe mover Fronteras, sentimientos (como lo dices en tu escrito) #yosoy132 es un sentimiento de amor a Mexico. La Lucha sigue…

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  8. Irma Mujica

    Como Marisol, yo tambien pido disculpas por no haber tenido el valor de rebelarme en contra de ese sistema que tanto dano ha hecho a la Nacion. Me encanto lo que escribiste, nos describe a todos y cada uno de los que integramos y cooperamos con #YoSoy132. Nunca es tarde para enmendar errores, errores que duele ver y que duele pensar que de haber alzado la voz podria ser diferente. #YoSoy132 y la lucha sigue!!!

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  9. José Manuel

    Pareciera que la realidad mexicana se empecinara en acrisolar el #yoosoy132 “Muchos de ellos, por complacer a tiranos, por un puñado de monedas, o por cohecho o soborno están traicionando y derramando la sangre de sus hermanos” E. Zapata, La lucha sigue…

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