julio 30, 2012

El futuro del movimiento (Parte I)

Muchos periodistas y columnistas han dedicado espacios a exponer sus ideas sobre cuál será el papel que #YoSoy132 podría desempeñar en los nuevos tiempos políticos que se avecinan. Algunos de estos “opinólogos” basan sus escritos en fuertes críticas hacia el movimiento que, generalmente, ponen en duda la posibilidad de supervivencia de este conjunto de jóvenes como actores políticos relevantes. El objetivo de este escrito es sumarse como una voz que busca reconocer la oportunidad política que tiene este movimiento para innovar la vida política del país. No obstante, también, se promueve una crítica “desde adentro” hacia diversas características y prácticas que se han presentado dentro de este grupo aglutinado en torno al rótulo de #YoSoy132. En mi opinión, son tres los temas que deben regir las distintas ideas que conforman este texto, pues son los tópicos que más se mencionan en las distintas opiniones emitidas por miembros del movimiento y actores fuera de él: el discurso ideológico que se le atribuye al movimiento, su organización y los objetivos que los estudiantes debemos proponernos. Mediante este escrito no propongo dar ninguna cátedra, pero espero promover el debate individualizado que, a mi parecer, hace tanta falta dentro del #YoSoy132.

El discurso: todos los discursos

La mayoría de los escritos que se han elaborado sobre el movimiento sostienen dos características. En primer lugar, identifican una corriente ideológica mantenida por #YoSoy132: la izquierda. Gran parte de los columnistas y periodistas reconoce las variaciones que puede tener el concepto anterior. En algunas ocasiones existe el ingenuo, ya sea con maldad o sin ella, que mete a todos los miembros de este heterogéneo grupo en el mismo saco discursivo, y según sea su objetivo (criticar objetivamente o demonizar a los estudiantes) mueve la izquierda hacia el extremo anarquista o hacia el centro. Para desarrollar las siguientes ideas supondré el mejor de los casos: aquél en el que se reconoce la variedad de ideologías que pueden existir dentro de la etiqueta izquierda. Incluso, hay algunos que aceptan la posibilidad de que haya estudiantes conservadores y liberales dentro del movimiento. No obstante, esta condición de diversidad de ideas es olvidada rápidamente. Entonces, el autor del texto se sorprende porque muchas veces no logra encontrar un discurso totalmente coherente dentro del movimiento. Niegan la posibilidad de supervivencia del movimiento por esta falta de relación entre las decenas de discursos que se generan dentro del #YoSoy132. Unos se preguntan, por ejemplo, cómo es posible que una parte del conjunto estudiantil pugne por cambios institucionales mientras que otra parte denuncia a todo el sistema institucional como un problema que debe ser erradicado.

En mi opinión, que los columnistas y opinólogos olviden la diversidad ideológica que existe dentro del concepto izquierda no es el principal error. He leído diversos comentarios en los que las personas llaman a los estudiantes a voltear al pasado para que se den cuenta de que, en realidad, no son originales. Lo que el #YoSoy132 hace ya lo hicieron los del CGH durante 1999, los zapatistas en 1994 o, aun, los estudiantes de 1968. El error en el que caen estos autores y muchos de los estudiantes miembros es que quieren elaborar ideas sobre un movimiento actual con herramientas del siglo pasado.  No quiero que se me tome como soberbio. Como cualquier movimiento, #YoSoy132 probablemente tendrá sus ciclos de protesta. También, muchos de los actores que ahora participan en él serán reclutados por partidos políticos. Esto último no me parece tan malo. Creo que es una de las ideas que tenemos muy arraigada en México: la noción maniquea de que los partidos políticos son siempre malos y la sociedad civil siempre es buena. No niego la posibilidad de que el movimiento se extinga en los próximos meses o años, pero creo que analizarlo como si se tratara de un fenómeno del tipo CGH o EZLN es erróneo.  Reconozco que el movimiento es político, por lo que necesariamente el discurso hará uso de conceptos ideológicos: esto es inevitable y, hasta cierto punto, deseable.  No obstante, el punto central de los discursos de #YoSoy132 no está en la ideología o en la definición que brinda una corriente política.  Al no haber una corriente política establecida, como sucedió con el movimiento que conformó Obrador en 2006, la multiplicidad discursiva está permitida. Esto me parece una de las mayores virtudes del movimiento que lo hace tan diferente a otras movilizaciones que han existido en el país.

Para que exista un movimiento, sin embargo, resulta evidente que algo debe unir a sus integrantes para que adopten una identidad que los haga sentirse miembros de un grupo. A mi parecer, los distintos discursos se aglutinan en torno a dos problemas que tanto miembros como observadores externos identifican frecuentemente: la consolidación de las empresas de televisión como poderes fácticos (con todas las distorsiones que este concepto implica) y un modo de hacer política encarnado en el PRI. Creo que el mayor defecto de la mayoría de discursos existentes en el #YoSoy132 surge cuando se plantea el verdadero problema de las frases antes expuestas. Esto requiere una aclaración. Declamar que el poder de las compañías de TV y que la forma de hacer política del PRI resultan en un mal para el país no es identificar un problema, es sólo expresar un sentir. En algunas ocasiones, los discursos no comprenden un problema, sino que repiten algún lugar común dicho hasta el cansancio del siglo pasado. Decir que la concentración de los medios de comunicación masiva en unas cuantas manos fomenta el control de la burguesía nacional sobre los explotados o que la competencia que produce el libre mercado dará lugar a información de calidad es repetir lugares comunes. Esto mismo sucede cuando se afirma que el PRI representa una forma de hacer política en la que el ciudadano es negado, por lo que la ciudadanización de la política es necesaria. Para realmente aprehender los problemas centrales a los que refiere el movimiento  se deben elaborar discursos no más amplios, sino más profundos. No basta con decir que la participación ciudadana es deseable, sino advertir que en una democracia una rendición de cuentas (en su significado tradicional y en un sentido más cercano al concepto responsiveness ) es esencial. Tampoco basta con denunciar y señalar al monstruo que es el duopolio televisivo, sino que se debe comprender cómo esta manera de proveer información puede resultar perjudicial en la formación de la opinión pública  y cómo es que las reglas institucionales actuales permitieron la acumulación de tanto poder.

¿Cómo profundizar los discursos existentes en #YoSoy132? La multiplicidad de ideas es esencial para el movimiento. El debate debe ser la herramienta que promueva encuentros en puntos y momentos relevantes, pero no debe ser un instrumento de homogeneización. Por esta razón, los espacios de discusión son fundamentales para la supervivencia del movimiento. Las asambleas generales interuniversitarias son espacios valiosos, pero no suficientes. Se debe escuchar la opinión de colectividades universitarias, pero también de individuos (esto es a lo que me refería en el final del primer párrafo). Antes del primero de julio existía la percepción de que el poco tiempo antes de las elecciones nos obligaba a olvidarnos de discusiones semánticas, que debíamos enfatizar las palabras como agravios, pero no preguntarnos su contenido. De esta manera, los discursos que las distintas voces construyeron eran más parecidos a consignas de protesta que a objetivos políticos reales. Actualmente, el movimiento debe darse cuenta del cambio en los tiempos políticos nacionales. Hemos entrado a una segunda etapa de #YoSoy132 en la que se debe apremiar la discusión, pues sólo así se puede dar contenido a los discursos que promueven sus distintas voces. ¿Quieren debilitar al movimiento? Unifiquen las voces y constriñan el discurso a uno solo. Una de las principales virtudes del movimiento desaparecerá ¿Quieren fortalecerlo? Promuevan el diálogo entre las diferentes voces que lo componen. No califiquen las diferencias como disidencias. Innovemos: es momento de la originalidad y no de calcar los discursos de movimientos sociales de décadas pasadas.

Carlos Monroy

Estudiante del CIDE

4 comentarios a “El futuro del movimiento (Parte I)”


  1. Julio Martínez

    Este movimiento ha surgido espontáneamente.Como tal, vino allenar un hueco, qién sabe de qué tamaño y quién sabe si lo ha llenado. Ese espacio es un faltante de la izquierda mexicana, que encabezada por AMLO durante los últimos años ha puesto en claro que no tiene más cuerda. Se han dicho las razones: básicamente por carecer de una plataforma ideológica moderna, por descansar su fuerza en la personalidad, de un lider y porque este lider conforma idologicamente un planteamiento anacrónico por dos lados: primero, en lo económico, con ideas del nacionalismo que tuvieron vigencia, más allá del bloque socialista de naciones, hasta 1989, en la Republica Arabe Unida y en México, con mayor o menor intensidad. Vigencias todas fracasadas, segundo, porque la izquierda mexicana se encuentra confundida en lo político entre las posiciones de frente único y las postular una posición de izquierda, con dirección y en el contexto de lo que hoy ocurre en el mundo. La ventaja del actual movimiento estudiantil es que cualquier planteamiento democratizador los une y moviliza, su desventaja es histórica: son aliados de ocasión, aliados temporales, a quienes el tiempo colocará en su trinchera auténtica, en su trinchera de clase.

    Responder

  2. Armando Vázquez .

    Todo movimiento, de cualquier índole, tiene tres fases: nacimiento, desarrollo y muerte. Y en cada una de éstas hay un período de duración que se refuerza en el desarrollo. Por eso hay aquellos que duran poco y otros que duran mucho, dependiendo de los objetivos trazados y de la reorientación de los objetivos logrados.
    ¿Qué pasaría si, en un caso hipótetico, claro está, el #YoSoy132 lograra sus metas?, ¿desaparecería o se convertiría en otra cosa distinta de la original?, ¿y si no las logra, también un caso hipótetico?, ¿cual sería su fin? Se puede escribir mucho de esto, sin embargo déjeme explicarle estimado lector como es posible anunciar la muerte de una organización pues hay dos formas para entender esto:
    1.- Falta de procesos claros y sencillo o
    2.- Procesos muy complicados para entenderlos.
    Déjeme y me explico con ejemplos.
    Algunos pandilleros de Los Ángeles lograron, en base a la implementación de procesos muy sencillos, ampliar su red de pequeñas organizaciones con procesos básicos que emigraron incluso hasta colonias de Estados del norte de México. ¿En qué fallaron o por qué murieron la mayoría?: por factores externos que no estaban contemplados como actuar en sus procesos.
    a).- Ataque policial, b).- Rechazo o indiferencia de la sociedad ante su búsqueda de reconocimiento y aceptación c).- Se desmembró la organización al casarse sus integrantes, d).- Problemas internos lógicos al momento de repartirse sus “ganancias” individuales y e).- La repetitividad de las acciones terminó por hartar a sus integrantes.
    En cuanto a los procesos más complejos como por ejemplo ocurre con algunos movimientos como el que maneja El Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) de Javier Sicilia, si bien es cierto que es loable y moralmente aplaudible, es complicado seguirles el ritmo y se han convertido en elitistas principalmente por el grave problema que representa el fenómeno del caudillismo (juntoconpegado con el protagonismo) que no deja crecer a la organización, al contrario, la reduce a su mínima expresión y aunque no es muerte, si entra en el estado de parálisis que para el efecto social es lo mismo.
    La importancia de los procesos claros y ambiciosos debe ser una recomendación tácita que deben adoptar todos aquellos que gusten de seguir una bandera.
    Si bien es cierto el despertar del #YoSoy132 altera las emociones de los jóvenes en su búsqueda de pertenencia a una lucha, también lo es y no será raro, que como en la película “El Bulto”, al rato sus dirigentes se encuentren dentro de las filas de la burocracia. Y a lo mejor hasta en las televisoras que tanto agreden.
    En un marco crudo y reflexivo, siento que, quienes pertenecen a este movimiento logran crearse todo un equipo de trabajo –por ejemplo, debe haber departamentos ex profeso para diferentes situaciones que van a emprender en los ámbitos legales, políticos, sociales, promocionales y económicos–, pues de no ser así, la tendencia es que los mismos medios de comunicación que son su sostén, los van a olvidar pues dejarán de ser noticia.
    Si están sufriendo por la falta de un vocero oficial quien se convertiría automáticamente en el líder de este movimiento, ¿por qué no se asesoran y conforman, como toda organización que se preste de seria lo hace y conforman un departamento de comunicación?
    Sería muy interesante por ejemplo que escribieran sus pensamientos, ideas y objetivos en las páginas de los periódicos. Vale la pena apoyar a los movimientos de jóvenes, pero también vale la pena pensar si queremos que nuestros hijos se afilien a dicha corriente que no tarda en satanizarse si ponen en peligro nuestra vida diaria.
    Insisto, ese empuje demostrado tienen que canalizarlo a otras esferas, no nada más en lo político pues todos los que hemos vivido más de ocho sexenios en este país sabemos que en México se busca cambiar para que todo siga igual. Saludos.

    Responder

  3. Armando AL

    Saludos Carlos. Interesante comentario. Sin embargo, yo tengo algunas objeciones respecto de los dos grandes pilares que unen al movimiento 132.
    En primer lugar, las críticas que han hecho tanto los 132 como AMLO, particularmente en las últimas semanas, se dirigen principalmente a Televisa. Y no es sólo porque Televisa es la televisora más importante del país, sino que en esta elección Televisa, obviamente estoy siendo muy simplista, decidió alinearse con el PRI. TV Azteca le dio su apoyo a AMLO en 2006, y en esta ocasión no se vio un claro apoyo a algún candidato.
    Finalmente, “el modo de hacer política del PRI”. No existe una forma de hacer política del PRI, no mencionas específicamente a qué te refieres pero puedo suponerlo por las consignas que he visto de varios miembros del 132, existe una forma de hacer política en México, y la siguen todos los partidos, con más o menos éxito. En el caso del PRD, su forma de operar y de utilizar sus redes y los programas sociales para conseguir votos o participación en sus diversas manifestaciones es tan priista como Peña Nieto; está a la vista de todos y no tiene sentido negarlo.
    El PAN también utiliza los recursos de sus gobiernos estatales para conseguir más votos; esto se observa muy bien en Guanajuato. Sin embargo, el PAN no ha tenido la habilidad del PRD ni del PRI para poder establecer esas redes tan densas como en ese estado. Basta con ver las derrotas en Jalisco, en Nuevo León, en Morelos, en Querétaro, en San Luis Potosí y en Aguascalientes.
    En suma, los dos problemas que unen la diversidad del 132 son más bien uno y es el antipriismo: atacar a la televisora que apoyó al candidato priista y atacar la forma de actuar del PRI, pero no hacer lo propio con el resto de los partidos.
    Entonces me parece un gran paso que los 132 ya admitan que su movimiento es efectivamente partidista, deberían preguntarse si ser un movimiento antipri es necesariamente algo deseable o sólo los deja como un grupo de jóvenes cerrados e idealistas que simple y sencillamente no saben ver más allá del NO. Oponerse a un partido tan diverso y que tiene prácticas tan difundidas en los otros institutos políticos no tiene ninguna incidencia positiva (si estuvieran en contra de esa forma de hacer política criticarían a todos los partidos), sólo fortalece la falta de negociación y de acuerdos y le otorga un soporte a los partidos que favorecen la confrontación por encima del debate.

    Responder

    • Carlos Monroy

      Primero que nada gracias por leer y comentar. Es verdad que no desarrollo los dos “pilares” del movimiento. La razón es que el texto no pretende dotar estas palabras de contenido. Se hace una invitación a los miembros del movimiento a discutir estos puntos. El objetivo del artículo es procedimental: ¿cómo construir el discurso de #YoSoy132?
      ¿Por qué afirmo que esos dos temas son los centrales en el movimiento? Basta con ver las discusiones de las asambleas, los programas de lucha, el origen del movimiento y cómo se desarrollan las manifestaciones. Por ejemplo, al principio del movimiento se plantearon otros temas que se debían abarcar como la elaboración de composta. Aunque se adoptó oficialmente, al final, ese tema fue marginado. En el origen del movimiento, el descontento con televisa no fue tanto su sesgo en favor del PRI, sino cómo manipuló la información para favorecer al candidato.
      La lógica de tu argumento sobre las televisoras, según entendí, es que estamos en contra de televisa porque está en favor del PRI y por eso debemos ser antipriistas. Es un tanto tautológico. Si creemos en la “libertad de expresión” no nos debería importar si una televisora apoya a un partido (como pasa en EE.UU con la cadena Fox). El problema en México es que esa empresa tiene 48% de las concesiones del espectro, y, además, sus canales principales (el 2 y el 5) tienen cobertura de 92 a 85% del territorio respectivamente. El problema, entonces, no es sólo que las televisoras manipulen la información, sino también las leyes que les permitieron acumular el poder que actualmente ostentan. Si nos encasillamos en el antiiprismo nuestro margen para hacer cualquier cambio real es mínimo.
      En cuanto al segundo punto, también, tienes razón. No discuto sobre a qué me refiero por “el modo de hacer política del PRI”. Repito lo que he dicho anteriormente: no es mi intención, por ahora, profundizar en las frases que describen los pilares del movimiento. No obstante, puedo decir vagamente a lo que me refiero. El rechazo hacia el PRI por parte del 132 inició por el “viernes negro” de EPN en la Ibero. Después de las expresiones en contra de este candidato, Codwell, en una entrevista para Ibero90.9, señaló que los estudiantes que se habían manifestado probablemente eran porros o grupos orquestados por gente fuera de la universidad. Otros personajes del PRI y algunos medios repitieron estas afirmaciones. Esto llevó a estudiantes de la Ibero a responder los dichos de los priistas. Entonces, es posible dilucidar el significado del “modo de hace política del PRI”: la vocación por ocultar y distorsionar la realidad. Esta definición no me satisface por completo. Yo me remitiría a actitudes anteriores que surgieron durante la discusión de la reforma política. Existe en gran parte de este partido el miedo a otorgar a la ciudadanía mayores instrumentos de control; es decir, hay un rechazo a políticas que brinden mayor poder a la ciudadanía. El caso de la reelección legislativa y de presidentes municipales es un ejemplo.
      La afirmación de que estas prácticas no son exclusivas del PRI es muy cierto. El PRD delegacional es un ejemplo de prácticas corruptas e, incluso, autoritarias. No obstante, por ejemplo, a nivel ciudad, este partido ha promovido distintas leyes de participación ciudadanas que, si bien han sido deficientes, cada vez cuentan con mejores órganos e instrumentos para garantizar la inclusión ciudadana en las decisiones públicas; sin embargo, como señalas es verdad que el movimiento se lo ha dejado bastante barato a otros partidos. En fin, espero haya podido responder satisfactoriamente a tus comentarios. Nuevamente, te agradezco haber leído y comentado. Saludos!

      Responder

Comenta esta entrada

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>